Mito rural: la argentina es el campo.
No. La argentina no es el campo. La argentina es un país que desde que se fundo está en manos de terratenientes que privilegiaban sus relaciones de comercio exterior con Inglaterra al fortalecimiento de un mercado interno y al abastecimiento de la población. La argentina, como país, tuvo su lugar en la economía mundial desde un principio como proveedor de productos agrícolas a los paises centrales, que eran industriales y nos retribuían con manufacturas. En un mundo donde lo que proliferaba era el capitalismo, cuyo soporte es la actividad industrial, la posición de argentina (como la de otros paises) era de sometimiento a los paises centrales, y las políticas de sus dirigentes, en su mayoría provenientes de la aristocracia rural, tendían a aletargar ese posicionamiento en el esquema mundial para que sus intereses de clase se vean satisfechos.
En 1930, con la crisis, Inglaterra nos dejó de comprar, para privilegiar solo las exportaciones de sus colonias. Por eso se tuvo que adoptar un nuevo modelo económico que proveyera a la población de la manufactura ahora faltante. Este segundo momento de la economía argentina, se llamó Modelo de Sustición de Importaciones, y era para la aristocracia rural una forma provisoria de apaciguar las cosas. Luego, con el gobierno de Perón, lo que se pensó como provisorio pasó a ser un elemento inamovible del escenario político local: la industria llegó para quedarse.
Es cierto que la industrialización en este país no fue realizada de lleno, sinó de forma tal que devino en una nueva dependencia para con los paises centrales nucleada en la provisión de insumos y maquinaria. También es cierto que las subvensiones para la industría requerían de un mínimo de retenciones a la actividad agropecuaria, la cual obtenía ganancias en el mercado exterior.
Un plan de industrialización más radical, acompañado de un proyecto de descentralización económica hubiese podido hacer más por el país, seguramente, pero de esto que nos deja la historia yo saco dos conclusiones que me parecen relevantes con respecto a lo que pasa hoy:
1- La actividad industrial debe ser el fundamento de cualquier país que busque su desarrollo. Debe realizarse con el incentivo del Estado, y sus objetivos han de proyectarse dentro y fuera del país, tanto en lo económico como en lo político.
2- La actividad agropecuaria debe fundamentalmente abastecer las necesidades de la propia sociedad y no privilegiar las grandes ganancias del comercio exterior por sobre ellas. Por ello debe haber retenciones, puesto que la economía no nace de la buena voluntad de sus actores individuales (menos que menos del empresariado fuerte) sino de una planificación estatal organizada.
Mito gubernamental: la distribución de la riqueza.
Decir que toda la actividad agropecuaria en su totalidad es llevada a cabo por "oligarcas" y opulentos es un acto de demagogia. No es ni el primero ni será el último de este gobierno, que tan acostumbrados nos tiene a la apropiación de ciertos lugares comunes de los discursos populistas y de izquierda propios de la decada del 70.
Es cierto que las retenciones actuales perjudican a muchos productores pequeños y medianos, que encima tienen el disgusto de verse incluidos en esa gran bolsa en la que el discurso de la presidenta ha metido a todos los que trabajan en el agro.
¿Todo esto por qué? Por la distribución de la riqueza. Por la justicia social. Porque los ricos no sean tan ricos ni los pobres tan pobres. Esta maniobra discursiva del gobierno que busca enfrentar al campo con la ciudad, y que evidentemente no está funcionado, es otra de las tantas formas de enmascarar las diferencias de clase. Así como es un mito de nuestra pseudo-democracia la división "clase política"/"la gente", esta segmentación como cualquier otra que se haga al margen de las diferencias de clase, no hacen mas que encubrir de manera demagógica un problema nunca atendido, que sin duda generaría mucho más conflicto (necesario, aún así para un proyecto político serio.)
Esta medida pejudica más a los pequeños productores que a la gran aristocracia rural contra la cual envisten sus palabras y no sus hechos. Si quisieran hacer tal cosa realmente, solo hacen falta dos palabras: Reforma agraria. Y ahí sí que se va a armar quilombo.
A todo esto, los medios, los queridísimos medios de comunicación demuestran a aquel que sepa ver, su despreciable conducta. ¿Dónde está el caos vehicular ahora? Los agropecuarios cortan rutas y calles, desabastecen supermercados de productos de primera necesidad, y se ofenden cuando Anibal Fernandez dice "si no se van de ahí van a ir todos presos." ¿Ahora sí es legítimo impedir la circulación, no sólo de transporte, sino de mercadería? Por favor.
No. La argentina no es el campo. La argentina es un país que desde que se fundo está en manos de terratenientes que privilegiaban sus relaciones de comercio exterior con Inglaterra al fortalecimiento de un mercado interno y al abastecimiento de la población. La argentina, como país, tuvo su lugar en la economía mundial desde un principio como proveedor de productos agrícolas a los paises centrales, que eran industriales y nos retribuían con manufacturas. En un mundo donde lo que proliferaba era el capitalismo, cuyo soporte es la actividad industrial, la posición de argentina (como la de otros paises) era de sometimiento a los paises centrales, y las políticas de sus dirigentes, en su mayoría provenientes de la aristocracia rural, tendían a aletargar ese posicionamiento en el esquema mundial para que sus intereses de clase se vean satisfechos.
En 1930, con la crisis, Inglaterra nos dejó de comprar, para privilegiar solo las exportaciones de sus colonias. Por eso se tuvo que adoptar un nuevo modelo económico que proveyera a la población de la manufactura ahora faltante. Este segundo momento de la economía argentina, se llamó Modelo de Sustición de Importaciones, y era para la aristocracia rural una forma provisoria de apaciguar las cosas. Luego, con el gobierno de Perón, lo que se pensó como provisorio pasó a ser un elemento inamovible del escenario político local: la industria llegó para quedarse.
Es cierto que la industrialización en este país no fue realizada de lleno, sinó de forma tal que devino en una nueva dependencia para con los paises centrales nucleada en la provisión de insumos y maquinaria. También es cierto que las subvensiones para la industría requerían de un mínimo de retenciones a la actividad agropecuaria, la cual obtenía ganancias en el mercado exterior.
Un plan de industrialización más radical, acompañado de un proyecto de descentralización económica hubiese podido hacer más por el país, seguramente, pero de esto que nos deja la historia yo saco dos conclusiones que me parecen relevantes con respecto a lo que pasa hoy:
1- La actividad industrial debe ser el fundamento de cualquier país que busque su desarrollo. Debe realizarse con el incentivo del Estado, y sus objetivos han de proyectarse dentro y fuera del país, tanto en lo económico como en lo político.
2- La actividad agropecuaria debe fundamentalmente abastecer las necesidades de la propia sociedad y no privilegiar las grandes ganancias del comercio exterior por sobre ellas. Por ello debe haber retenciones, puesto que la economía no nace de la buena voluntad de sus actores individuales (menos que menos del empresariado fuerte) sino de una planificación estatal organizada.
Mito gubernamental: la distribución de la riqueza.
Decir que toda la actividad agropecuaria en su totalidad es llevada a cabo por "oligarcas" y opulentos es un acto de demagogia. No es ni el primero ni será el último de este gobierno, que tan acostumbrados nos tiene a la apropiación de ciertos lugares comunes de los discursos populistas y de izquierda propios de la decada del 70.
Es cierto que las retenciones actuales perjudican a muchos productores pequeños y medianos, que encima tienen el disgusto de verse incluidos en esa gran bolsa en la que el discurso de la presidenta ha metido a todos los que trabajan en el agro.
¿Todo esto por qué? Por la distribución de la riqueza. Por la justicia social. Porque los ricos no sean tan ricos ni los pobres tan pobres. Esta maniobra discursiva del gobierno que busca enfrentar al campo con la ciudad, y que evidentemente no está funcionado, es otra de las tantas formas de enmascarar las diferencias de clase. Así como es un mito de nuestra pseudo-democracia la división "clase política"/"la gente", esta segmentación como cualquier otra que se haga al margen de las diferencias de clase, no hacen mas que encubrir de manera demagógica un problema nunca atendido, que sin duda generaría mucho más conflicto (necesario, aún así para un proyecto político serio.)
Esta medida pejudica más a los pequeños productores que a la gran aristocracia rural contra la cual envisten sus palabras y no sus hechos. Si quisieran hacer tal cosa realmente, solo hacen falta dos palabras: Reforma agraria. Y ahí sí que se va a armar quilombo.
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A todo esto, los medios, los queridísimos medios de comunicación demuestran a aquel que sepa ver, su despreciable conducta. ¿Dónde está el caos vehicular ahora? Los agropecuarios cortan rutas y calles, desabastecen supermercados de productos de primera necesidad, y se ofenden cuando Anibal Fernandez dice "si no se van de ahí van a ir todos presos." ¿Ahora sí es legítimo impedir la circulación, no sólo de transporte, sino de mercadería? Por favor.

2 personas saltaron:
totalmente de acuerdo.
respecto a los cortes y desabastecimiento, no es legítimo y precisamente esa es la idea. Al menos es una operación transparente, se sabe que por ellos doña mirta no consigue la danica dorada (que era para untar) y se quedaron varados horas en la ruta en su falcon mod. 81 full ac gnc. A diferencia de un gobierno que negocia sindicalistas para usarlos como fuerza de choque, algo mucho mas facil de lavarse posteriormente a que si optara por las fuerzas armadas, no vaya a ser q le dejen todo el patio con baranda a 20 de diciembre. O una Kirchner hablando de lucha de ricos y pobres en sus siempre prolijos y precisos discursos lleno de números (los números siempre suenan bien, siempre y cuando no recuerden que ratificaba los numeros del indec como reales).
yo nada mas quiero ver un maraton de lost. y margarina.
La soja produce una gran rentabilidad, y entonces, no se miden las consecuencias: y los problemas comienzan cuando no hay rotación de cultivos,el monocultivo produce agotamiento de la tierra y
acumulación de enfermedades (como la roya-que se combate con glifosfato-).
El cultivo de la soja no retiene el agua en el campo sino que la deja correr. Cuando llueve el agua simplemente se desliza por el campo y pasa a engrosar el caudal de los ríos y ocurren inundaciones.
El problema no es solo economico,no pasa solo por si se es pequeño mediano o gran productor,las retenciones son solo para la soja que se exporta.¿queremos pagar el alimento producido en argentina en Euros o Dollars?
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