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21-abr-2008

De amistades grupales

Dedicado a todo aquel que crea que lo considero mi amigo
(incluso a los que se equivoquen)


Conservar a los amigos a veces es difícil. No porque uno sea un garca sino por los desfasajes de tiempos que se dan naturalmente en una vida de apuros constantes ("acelero, freno, claxon, claxon, claxon, acelero") Uno tiene cosas que hacer, ya sea para el laburo, para sus estudios, proyectos personales, parejas, etc., y de golpe cae en la cuenta de que hace como dos meses que no ve a fulanito, otrora su amigo inseparable que a su vez está también disputando su miserable ración diaria de veinticuatro horas entre sus múltiples ocupaciones.

Esta situación se presenta también a nivel grupal. Un buen grupo de amigos se conserva en el tiempo como tal, no por su incondicional afecto ni mutua simpatía, sino (y sólo si) sus miembros interactúan individualmente. Está comprobado científicamente que en un grupo de más de tres personas, algunos de sus integrantes tendrán una leve reciprocidad horaria como para reunirse esporádicamente (pura probabilidad, por supuesto.) Supongamos que tenemos un grupo de 5 personas (bastante común) que no se junta desde hace mucho tiempo con tanto despiole. La natualeza del grupo, como concepto, como idea o abstracción en algún pasado remoto frecuentemente cristalizada los fines de semana, permanecerá intacta si sus miembros, por separado, se reúnen a veces y dicen cosas como esta: "che hace mucho que no nos juntamos todos, tenemos que hacer algo" Efectivamente (casi) nunca se hace nada, pero esa protesta recurrente, ese reproche a la providencia, a la maldita providencia que nos da esta monolítica rutina con apenas pequeñas aberturas donde se escapa un amigo de vez en cuando, pero jamás dos (y ni hablar de tres), esa queja devenida en leit motive de una amistad grupal memorizada, mantiene en las mentes de los integrantes la vaga noción de que existe un grupo. Existe un vínculo, un hilo invisible; casi inasible, sí, pero está ahí. Y eventualmente sale un fin de semana largo, alguna alineación de planetas, un cumpleaños, un cacerolazo, algo que los hace a todos presentes, en un mismo tiempo y espacio. El reencuentro es un momento de nostálgica felicidad. De revivir épocas pasadas en su momento tan ingratas como el mismísimo secundario, pero que hoy están empapadas de la viveza de un sarcasmo de clase media que todo lo entiende, todo lo supera.
"Ahora hay que vernos más seguido, eh" dice algún pobre iluso cuando culmina la velada. Y así, solamente así, sigue la vida.

27-mar-2008

Retenciones para unos, Banderitas argentinas para otros

Mito rural: la argentina es el campo.

No. La argentina no es el campo. La argentina es un país que desde que se fundo está en manos de terratenientes que privilegiaban sus relaciones de comercio exterior con Inglaterra al fortalecimiento de un mercado interno y al abastecimiento de la población. La argentina, como país, tuvo su lugar en la economía mundial desde un principio como proveedor de productos agrícolas a los paises centrales, que eran industriales y nos retribuían con manufacturas. En un mundo donde lo que proliferaba era el capitalismo, cuyo soporte es la actividad industrial, la posición de argentina (como la de otros paises) era de sometimiento a los paises centrales, y las políticas de sus dirigentes, en su mayoría provenientes de la aristocracia rural, tendían a aletargar ese posicionamiento en el esquema mundial para que sus intereses de clase se vean satisfechos.
En 1930, con la crisis, Inglaterra nos dejó de comprar, para privilegiar solo las exportaciones de sus colonias. Por eso se tuvo que adoptar un nuevo modelo económico que proveyera a la población de la manufactura ahora faltante. Este segundo momento de la economía argentina, se llamó Modelo de Sustición de Importaciones, y era para la aristocracia rural una forma provisoria de apaciguar las cosas. Luego, con el gobierno de Perón, lo que se pensó como provisorio pasó a ser un elemento inamovible del escenario político local: la industria llegó para quedarse.
Es cierto que la industrialización en este país no fue realizada de lleno, sinó de forma tal que devino en una nueva dependencia para con los paises centrales nucleada en la provisión de insumos y maquinaria. También es cierto que las subvensiones para la industría requerían de un mínimo de retenciones a la actividad agropecuaria, la cual obtenía ganancias en el mercado exterior.
Un plan de industrialización más radical, acompañado de un proyecto de descentralización económica hubiese podido hacer más por el país, seguramente, pero de esto que nos deja la historia yo saco dos conclusiones que me parecen relevantes con respecto a lo que pasa hoy:

1- La actividad industrial debe ser el fundamento de cualquier país que busque su desarrollo. Debe realizarse con el incentivo del Estado, y sus objetivos han de proyectarse dentro y fuera del país, tanto en lo económico como en lo político.

2- La actividad agropecuaria debe fundamentalmente abastecer las necesidades de la propia sociedad y no privilegiar las grandes ganancias del comercio exterior por sobre ellas. Por ello debe haber retenciones, puesto que la economía no nace de la buena voluntad de sus actores individuales (menos que menos del empresariado fuerte) sino de una planificación estatal organizada.


Mito gubernamental: la distribución de la riqueza.

Decir que toda la actividad agropecuaria en su totalidad es llevada a cabo por "oligarcas" y opulentos es un acto de demagogia. No es ni el primero ni será el último de este gobierno, que tan acostumbrados nos tiene a la apropiación de ciertos lugares comunes de los discursos populistas y de izquierda propios de la decada del 70.
Es cierto que las retenciones actuales perjudican a muchos productores pequeños y medianos, que encima tienen el disgusto de verse incluidos en esa gran bolsa en la que el discurso de la presidenta ha metido a todos los que trabajan en el agro.
¿Todo esto por qué? Por la distribución de la riqueza. Por la justicia social. Porque los ricos no sean tan ricos ni los pobres tan pobres. Esta maniobra discursiva del gobierno que busca enfrentar al campo con la ciudad, y que evidentemente no está funcionado, es otra de las tantas formas de enmascarar las diferencias de clase. Así como es un mito de nuestra pseudo-democracia la división "clase política"/"la gente", esta segmentación como cualquier otra que se haga al margen de las diferencias de clase, no hacen mas que encubrir de manera demagógica un problema nunca atendido, que sin duda generaría mucho más conflicto (necesario, aún así para un proyecto político serio.)
Esta medida pejudica más a los pequeños productores que a la gran aristocracia rural contra la cual envisten sus palabras y no sus hechos. Si quisieran hacer tal cosa realmente, solo hacen falta dos palabras: Reforma agraria. Y ahí sí que se va a armar quilombo.

***

A todo esto, los medios, los queridísimos medios de comunicación demuestran a aquel que sepa ver, su despreciable conducta. ¿Dónde está el caos vehicular ahora? Los agropecuarios cortan rutas y calles, desabastecen supermercados de productos de primera necesidad, y se ofenden cuando Anibal Fernandez dice "si no se van de ahí van a ir todos presos." ¿Ahora sí es legítimo impedir la circulación, no sólo de transporte, sino de mercadería? Por favor.

21-mar-2008

Casualidades históricas

"La naturaleza sesgada y unilateral de los argumentos neoconservadores se puede apreciar claramente en el concepto de fallos del sector público. Se ignora completamente el hecho de que la actividad gubernamental no es del mismo tipo que la desarrollada por, digamos, un empresario en la búsqueda de beneficio, o un equipo de futbol intentando ganar un campeonato."

Este fragmento del texto de Ramesh Mishra, "El Estado de Bienestar en crisis", plantea una crítica a las "recetas" neoliberales que se impusieron en el escenario político mundial con los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan en sus versiones democráticas y con las dictaduras militares latinoamericanas, empezando por Pinochet.

No sé qué será, pero hay algo de este fragmento que me resulta muy familiar... como si estuviera pasando hoy... acá... en Buenos Aires... ¿qué será?

17-mar-2008

Libros y musica en el subte. Cuestiones de discrecion.

Voy a hablar un poco (o mucho no lo sé, en todo caso lo evaluaremos llegado el punto final) de un enfrentamiento, quizás inexistente. Una disputa que puede no ser otra cosa más que una proyección exagerada que experiencias recientes me han obligado a hacer. Hela aquí:

El subte es un escenario común de nuestra vida metropolitana (para muchos como yo, la única vida que hay.) Allí confluyen diversos tipos de personas. Me enfocaré en dos grupos que he delimitado a mi antojo caprichoso: "los lectores" y "los mp3".

Los lectores son, como claramente lo indica su nombre, aquellos que siempre se encuentran con un libro en sus manos, y ya sea sentados comodamente o estando de pie y comprimidos por la masa, viajan absortos en su lectura. Algunos leen libros de autoayuda sentimental, financiera o de otra índole. Otros novelas (de diversos autores y calidad literaria) y algunos pocos leerán libros más densos de ensayos o de tono más cientificista. Realmente me ha sorprendido desde que inicié mi militancia subterranea la cantidad de personas que viajan leyendo. Me gustaría tomarme el subte en todas las capitales latinoamericanas para comprobar si es cierta mi teoría de que en ninguna otra ciudad de esta región abundan tantos lectores como en la nuestra (soy un argentino asquerosamente soberbio y culturaloide.)

Los mp3 son los que están siempre, siempre, all the time, con los oídos enchufados al aparato reproductor del formato de música digitalizada al cual deben su nombre. Generalmente, como el subte es muy ruidoso, escuchan su música con el volumen lo suficientemente alto como para que, al menos en un radio de seis personas se sepa qué está escuchando. Esto en el más leve de los casos, ya que estos personajes pueden llegar (y de hecho lo hacen frecuentemente) a ser mucho menos discretos para con sus consumos culturales. Los mp3 suelen realizar despliegues muy interesantes de entusiasmo, manifestados en la ejecución de instrumentos imaginarios, la marcación del ritmo con los pies y/o manos, y en casos extremos, con sus gracias vocales, cantando la canción que está escuchando en voz muy alta y generalmente desafinando bastante.

El tema de la discreción, empezará a ver el lector, es fundamental en la distinción de ambas tipologías. Los lectores son discretos, mientras que los mp3 no lo son. Claramente esto se da desde un primer momento por las claras diferencias que ambos ejercicios (la lectura y la escucha de música) implican, así como los soportes materiales con los cuales son llevados a cabo.

Yo particularmente soy un lector. Odio escuchar música en el subte. Lo he hecho, por eso sé que no me gusta. A todo esto, cuando un mp3 se me sienta al lado, como ocurrió ayer, y empieza a hacer percusión con sus pies intensamente, debo decir que esto me perturba bastante. Cuando tocan baterías imaginarias me parecen payasos y cuando cantan directamente los detesto.

Quisiera viajar en el subte sin tener que escuchar el riff de Sweet Child O´Mine y poder leer tranquilo. Caso contrario voy a empezar, en cualquier momento, a recitar mi lectura en voz alta. Quién sabe, quizás eso fomente interesantes discusiones literarias y seamos todos un poco más sociables. Si es así, bienvenido sea.

27-feb-2008

Nicknames

Nos conectamos y los vemos. A algunos ya estamos acostumbrados porque han permanecido varios días (sino es que semanas, sino es que meses) igual; pero otros nos resultan extraños. ¿Quién era este? Vemos su mail y ahí dos posibles respuestas: 1- Ah, era fulano. 2- ¿Quién es este? Acto seguido (si es que no ha florecido en nosotros el desinterés total por las muchas personas inútilmente presentes en nuestra lista de contactos) mensaje que dice "Hola, ¿vos quién sos?" De ahí en más un universo de posibilidades: compañeros de materias que cursamos hace años, amigos de nuestras ex-parejas, posibles bajistas para las bandas que nunca formamos, interminable etc.

Hay varios tipos de nicknames:

- Los comunes y menos divertidos que se tratan simplemente del nombre de pila del usuario o de su apócope o apodo. Algunos vienen con emoticones, colores, mayúsculas mal puestas y todo un desfile de pavadas para darle cierto exotismo que no tienen.

- Los cursis que hacen referencia a lo mucho que la persona en cuestión adora a su pareja de turno. Si usted sale con una persona que eventualmente demuestra tendencias a ponerse nicks cursis que lo involucren, déjela. No se perderá de nada.

- Los musicales. Estos son típicos: letra de la canción que me gusta. Otro se conecta, lo mira y dice "le gusta Arjona, qué imbécil", pero uno chocho porque esa letra captura toda su esencia, y mediante ella no sólo le dice al mundo qué músicos escucha sino que desmuestra su amplia sensibilidad lírica.

- Los futboleros. Corriste puto.

- Los de frases super cultas que son como los musicales sólo que en vez de citar a Sabina citan a Nietzsche, a Marx o a cualquier autor que se mató escribiendo libros sobre temas muy complejos para que uno resuma su pensamiento en frases estériles que se repiten como los refranes de las viejas o el estribillo del tema del verano.

Y habrá, seguramente, un sinfín más de tipologías de nicknames. Todos dicen lo mismo: yo soy, yo hago, yo quiero, yo amo, yo odio, yo, yo, yo, yo, yo.

Rematamos con una foto de nuestro cantante preferido, nuestra pareja, nuestra mascota o nosotros mismos incluso.

El MSN es puro narcisismo. Igual que este blog.

20-feb-2008

Cuba

Despues de leer todo lo que se dijo en los diarios hoy sobre la renuncia de Fidel, no podía omitir referencia alguna a semejante acontecimiento.
No soy politólogo ni historiador, por lo que no está a mi alcance un buen análisis de la situación. Soy simplemente un simpatizante del gobierno cubano, y un partidario ferviente de la revolución que tuvo lugar en ese país en el ´59.

Cuba representa, para mí, el último resavio del antiimperialismo latinoamericano que su propia revolución exacervó a mediados del siglo pasado. Nada tienen que ver mis simpatías para con el régimen su alineamiento con la U.R.S.S. post-estalinista de dudosa consecuencia ideológica con los preceptos revolucionarios. Se trata de los ánimos que despertó en latinoamerica, encarnados en la excelsa figura del Che Guevara, cuyas iniciativas posteriores a su partida de Cuba no fueron siempre ni muy bienvenidas ni muy apoyadas por el gobierno de Fidel Castro.

Aún así, quiero expresar mi apoyo y afecto para con el pueblo cubano y su gobierno. Mientras en Miami, muchos se relamen pensando en su inminente regreso a la isla, de la mano de la providencia capitalista del Tio Sam, otros pensamos que la renuncia de Castro no representa ni por asomo la caida del socialismo en la última porción del planeta que aún le queda, tras el desmembramiento de la Unión Soviética y la mundialización del liberalismo.

Tan necesaria como siempre lo ha sido, la fraternidad de los paises latinoamericanos, que es fundamental para la emancipación de sus pueblos, debería hacerse en torno a la causa emprendida por los revolucionarios que en el ´59 le devolvieron a los cubanos su soberanía, arrebatada de las manos del despotismo de Batista, satélite del capitalismo. Los pueblos de latinoamérica deben abrazar la causa revolucionaria así como acompañar a Cuba en los momentos de cambio que le esperan. Es mi mas sincero deseo que así sea.

18-feb-2008

Apología del Bidet(*)

Cierto pudor me había impedido desde siempre conversar con mis allegados de cuestiones tan íntimas como aquellas que conciernen a los mas bajos instintos. El pasar de los años, la experiencia y el psicoanálisis lograron solventar esta rigidez, permitiéndome compartir a través del ameno rito del habla vivencias de orden más privado. Así un buen día, platicando con dos fulanos de tal dimos con un tema que siempre me interesó pero que nunca me animé a abordar: el uso del bidet. Resulta que ambos individuos me miraron sumamente extrañados por el hecho de ser usuario incondicional del objeto en cuestión. Parecían no comprender qué circunstancias en mi vida, que desvío mental o contingencia azarosa de mi crianza me llevaron a usar eso que parece un inodoro pero no lo es. Yo por supuesto, también me encontraba sorprendido por la situación opuesta. Admito que lo intuía, pero ese día confirmé una terrible realidad: hay gente que no usa el bidet.
De ahí en más he ahondado en el asunto con más conocidos. He llegado a escuchar de parte de algunos cosas como "el bidet sirve para apoyar la revista Viva", frase ciertamente cómica pero que encubre humorísticamente hábitos que escapan a mi comprensión.
Vayamos a lo básico: el papel higiénico no limpia, sino que remueve. Cuando uno termina de cagar, lógicamente se pasa algunas buenas cantidades de papel higiénico por las inmediaciones del ano en pos de expulsar de la piel cualquier resavio de caca. Y esta tarea la efectúa satisfactoriamente, por supuesto, pero con las limitaciones higiénicas propias de un objeto que sirve sólo para remover. Eso quiere decir que incluso cuando uno mira en el último bollo de papel que ya no queda nada marrón, aún así hay suciedad allá abajo. Hay veces en las cuales ni siquiera se logra extraer toda la sutancia indeseada ni sobreexigiendo al papel que al fin y al cabo no es milagroso.

Entonces el papel higiénico nos revela su insuficiencia higiénica y su caracter exclusivo de removedor de mierda. Si a esto le sumamos que algunos papeles higiénicos pueden raspar mucho obtenemos el siguiente cuadro: un pelotudo raspandose el orto con papel a más no poder y que, para colmo, no termina totalmente limpio. Seguramente el culo de este pobre diablo seguirá oliendo mal, y no estará para nada propicio a una jornada agradable de intimidad con la persona objeto de su deseo, ni mucho menos para el buen intercambio de "besos negros" (cosa con la que yo no simpatizo por ser un nazi de la higiene, pero que mucha gente disfruta)


Lo sé, soy un obsesivo. No puedo evitarlo. Sé que están por allí, sueltos. En la comunidad de gente que no usa el bidet, que ni siquiera piensa en la remota posibilidad de relegar la limpieza de sus anos a la siempre efectiva combinación chorro de agua-jabón, en ese conglomerado de personas hay mujeres (el lector puede reemplazar el término por aquel que concuerde con el de su género sexual predilecto). Alguna de ellas podría ser muy atractiva y embobarnos con su cautivadora belleza; extasiarnos hasta la locura con el caer de cada una de sus prendas en el suelo; idiotizarnos en la espera aparentemente dulce de lo que bien podría ser un culo sucio. Un culo cuya mierda haya sido solo removida, más jamás limpiada. Nunca VERDADERAMENTE limpiada.

Es sencillo, amigos. Terminen de escretar, pásense las cantidades de papel higíenico necesarias para remover cuanta mierda puedan, y luego, por favor esto es importante, apoyen el culo un rato en el bidet. La sensación de tener el culo limpio es muy agradable. Se los prometo.

(*) El autor de este texto reconoce que sus apreciaciones rayan la locura obsesiva, pero aún así emite su opinión sin la intención de ofender a nadie en particular por sus prácticas y creencias, a pesar de estar plenamente convencido de que tiene toda la absoluta razón.

29-ene-2008

Empiezo a extrañar...

... más que nada el frío. No es sólo porque no soporto el calor, sino porque las bajas temperaturas traen toda una serie de rituales que me remiten a los momentos que yo mas he disfrutado.

Creo que el año empieza realmente en Abril. Todo lo anterior (incluso mi cumpleaños) es un prólogo a veces hasta innecesario.

Y sí, ya sé que en esas épocas retomamos los estudios, las rutinas, y todo eso. Creanme que a mí también me molestan esas cosas... cuando pasan. Ahora es distinto. Es una isla de calor en el año. Una isla de nada que hacer, o de buscar trabajo. De planear vacaciones y con suerte de ejecutarlas, pero todo eso es efímero.

Que vuelva el invierno. Que vuelva agosto. Que vuelvan los sacos y las bufandas. Los cigarrillos son más ricos cuando se prenden en la parada del colectivo en el viaje de vuelta de la facultad a mi casa. Conocer gente nueva es más grato en invierno. Es mucho más viable enamorarse en Julio que en Febrero.

Sí, claro, habrá que estudiar. Pero ese es el camino que elegimos. Sinceramente prefiero los textos a los mosquitos, la transpiración, y los movileros en la costa. Dios, nada peor que la televisión en verano.


Nota al pie: La excelentisima fotografía de mi mano entre mis dos vicios (la coca cola y el tabaco) fue tomada en una jornada noctámbula de estudio por mi amigo y colega Demian, cuyo blog recomiendo con creces.

21-ene-2008

Negros


Las palabras no son inocentes, ya lo sabe usted, querido lector. Siempre renegué de la literalidad diccionaria de la cual muchos se jactan a la hora de hacerse cargo de lo que dicen. "Pero si son negros, ¿como querés que les diga?" dirá algún fulano de turno para eximirse del rótulo de racista que se anda rifando en la conversación concerniente a nuestros conciudadanos de bajos recursos. "Sí, son negros, pero vos no lo decís así inocentemente" le espetamos a nuestro interlocutor, pero ya es demasiado tarde, se ha salido con la suya.

En el otro extremo del subibaja tenemos a los racistas que se proclaman puramente metafóricos. Contrariamente al primer tipo mencionado (pero en el fondo lo mismo: racista) ellos nos asombran con proesas poéticas y metáforas maravillosas tales como "no, yo no digo negro de piel, digo negro de mente*"

Lo triste es que sea como sea se ha naturalizado la equivalencia entre el ser negro y el ser delincuente, holgazán y borracho. Para el fascista inocente medio los refugios se encuentran tanto yendo por el pasillo de la literalidad como por el de la metáfora. Cuanta inocencia la de nuestro lenguaje.


*A veces tambiés se dice "Negro de Corazón". (Nota del T.)

16-ene-2008

Nunca digas siempre

Cada vez que se usa la palabra "siempre" para dar cuenta de algo que acontece muy frecuentemente no se está diciendo enteramente la verdad. Bueno, en realidad así sería si nuestras capacidades de comprender el lenguaje sólo se quedaran con la literalidad de los discursos y no pudieran captar el sentido figurado de ciertas palabras, como en el caso de la palabra siempre. Decir que algo ocurre siempre implica decir que jamás no ocurrió. Si yo dijera que el ser humano respira siempre, literalmente no sería así, ya que no respiramos cuando hablamos, cuando nos enjuagamos el pelo en la ducha, ni tapoco lo haremos cuando nos muramos (esto nos toca a todos, no hay tu tía) Es más, hubo gran parte de la historia durante la cual no respiramos por el sólo hecho de no haber nacido aún. De ahí que "siempre" se entienda como algo muy frecuente, casi hasta compulsivo, que en raras ocaciones (dentro de un determinado momento histórico en el cual su reiteración es verosimil) no pasa. Pero con una sola vez que no ocurra, no puede aplicarse la interpretación literal de la palabra. Quizás la única excepción se de al decir "siempre que se dice la palabra siempre, se está hablando en sentido figurado"

04-ene-2008

90 por favor!

Esto es como una de esas pesadillas

01-ene-2008

2008: A pintarse la cara color esperanza

Siempre que se festeja año nuevo abundan frases como "que este año sea mejor", "que el ........ (rellene la línea punteada con el año de su preferencia) traiga mucha felicidad", etc.
Como si el año recién llegado viniera anticipando fortunas o desgracias, se le pide ser un buen año, se le pide estar a la altura de nuestra esperanza. La palabra esperanza (que yo considero un tanto abominable) es moneda corriente en el universo léxico de la gente común. Su procedencia parece no ser otra que la moral cristiana de las clases medias y bajas, esa que a la larga y con el sustento de la fe (la creencia en lo que no es demostable ni refutable) auguria un mundo nuevo dónde no haya injusticias ni desigualdades. La esperanza es el sincero deseo de que las cosas simplemente estén bien, presuponiendo de antemano que existen el bien y el mal como valores unívocos e irrevocables.

La esperanza es siempre una proyección a futuro, y por eso se hace tan presente en las fiestas, sobre todo en año nuevo. Que este año sea mejor. Que pasen cosas lindas. Que se haga el bien sobre la tierra. La esperanza convoca a una fuerza superior ininteligible a cernirse sobre el mundo y las personas y con unos pases mágicos cambiarlo todo, adecuarlo a lo que, éticamente, debe ser.

La esperenza es el consuelo del que no cree en el cambio por las vías de la acción. De aquel que ofrece su poder de obrar al viento a cambio de cómodas fantasías que no han de cumplirse. La esperanza es la prótesis en suplencia de la convicción.

Anoche muchas copas habrán brindado al ritmo de las frases optimistas, cargadas de esperanza. Y ellos lo saben, en el fondo lo saben, que todo va a ser igual. Nada va a cambiar. Vendrán ciclos buenos en la economía y ciclos malos. Los que estuvieron siempre en el poder, allí estarán. Los que se mueren de hambre, simplemente morirán. Todo esto mientras esperan, pacientes, fieles a la doctrina de Diego Torres, que tan bien enseñó con esa nefasta canción que es Color Esperanza, el himno a la mediocracia posmenemista en la menopausia de la lucha popular.

¿¿¿Saber que se puede, querer que se pueda qué???

Feliz 2008.

So, so you think you can tell Heaven from Hell, blue skies from pain. Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil? Do you think you can tell? And did they get you to trade your heroes for ghosts? Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze? Cold comfort for change? And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage? How I wish, how I wish you were here. We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year, Running over the same old ground. What have you found? The same old fears. Wish you were here.


30-dic-2007

Necesidad y dependencia: reflexiones sobre la telefonía movil

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. (Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj, por Julio Cortázar)

La reflexión que realiza Julio Cortázar sobre las invenciones técnicas y cómo engendran dependencia excede lo puramente anécdotico y circunstancial del reloj, que no es más que un brillante ejemplo. No ha sido él el único interesado en la relación que existe entre la tecnología y las necesidades del hombre. Desde la densidad de la teoría científica, tantos otros autores han intentado dar cuenta de cómo la técnica se inserta en la sociedad y qué modificaciones ejerce.
El sentido común reinante nos habla muy asiduamente de la técnica como aquello que libera al hombre de las acciones complejas que lo acercan hacia la satisfacción de necesidades. En otras palabras, para el sentido común la tecnología nos facilita la vida. Esta idea es promulgada inicial y mayormente por la publicidad. No hace falta más que contemplar los slogans de los productos tecnológicos para encontrar en ellos el tema recurrente de la practicidad, el uso fácil, la expansión de las potencialidades del hombre, etc.

El reloj, adminículo al cual alude Cortázar en su texto, es un elemento fundamental para la racionalización y la consecuente coordinación de acciones entre las personas. Sin su aporte no podría existir la sociedad como la conocemos ni su sistema económico fundante. Permite este aparato, como creo que lo hace toda invención técnica, la previsibilidad y el control. Basándose en la convención social del tiempo, el reloj funciona como un medidor que nos indica en qué momento del día nos encontramos y nos permite así la simultaneidad de acción con ese sinfín de individuos que conforman el entramado social. Así todos entramos a trabajar a determinado momento del día, desarrollamos nuestra actividad en un lapso dado y hasta podemos encontrarnos a las once de la noche a tomar unas copas. Todo eso que permite la reciprocidad de acciones y la puesta en común necesaria para el funcionamiento de cualquier sociedad, engendra sin embargo nuevas necesidades. Cortázar las enuncia al pasar sin demasiado análisis porque no es su texto un texto explicativo que condense argumentos lógicos en pos de convencer a un lector de una teoría dada, sino que busca abordar lo afectivo, la experiencia del lector con el adminículo mencionado para establecer una complicidad de sentido.

"...te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca (...) la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; (...) la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico (...) el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa (...) su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, (...) la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj."

Vemos en el texto de Cortázar cómo es generada la dependencia en relación con el reloj. Efectivamente, no sólo nos ata más fuertemente a la convención del tiempo y a la subordinación obsesiva al mismo, sino que también acarrea cuestiones referidas al mercado (como la marca, el modelo y la comparación con otros aparatos) o al simple miedo de dejar de poseerlo, ya sea por pérdida o por hurto, a dejar de tener eso que es tuyo pero no es tu cuerpo. Lo que, según el sentido común, no hace más que superponerse a la vida normal de las personas para reducir el gasto de energía y simplificar tareas, impone en la realidad nuevas prácticas, nuevas necesidades y nuevas dependencias. No se reduce el gasto de energía sino que se traslada la misma cantidad hacia nuevas preocupaciones.


Decíamos anteriormente que la reflexión en torno al reloj podría bien extenderse a cualquier invención técnica. No obstante me interesa la comparación con una en particular, muy popular en estos días: el teléfono celular. ¿Cuánto ha cambiado el uso de teléfonos celulares con su evolución técnica y la expansión del mercado? Un teléfono movil, en un principio no parecía tener otra función más que permitir una comunicación portatil, no restricta a la ubicación de un aparato telefónico fijo, lo cual deviene lógicamente en un mayor acceso al contacto. Previsibilidad, por supuesto. El teléfono celular se adecúa y florece en el mundo laboral, más específicamente en el empresario, porque permite a los negociantes contactarse fácil y directamente en el transcurso de sus días atareados en los cuales se mueven de aquí para allá.

Con el avance de la técnica el celular se desprende de la actividad laboral. Nuevos modelos aparecen. Más pequeños y prácticos, más estéticos pero por sobre todo más económicos. Al estar dentro de las capacidades adquisitivas de las mayorías el teléfono celular comienza a comercializarse a gran escala apelando a los intereses del ciudadano común al margen de su práctica profesional. Una primera buena excusa para la posesión de estos teléfonos, con la cual se inician los usuarios desde la más tierna juventud, es la sensación de inseguridad. Para muchos padres, ante el miedo constante que ronda en la vía pública, es más seguro saber que pueden contactar a sus hijos durante sus salidas y cerciorarse de que estén bien. ¿Esto supone que las empresas de telefonía celular lucran con la inseguridad? Por supuesto que sí, aunque esta aseveración dista de ser una teoría de complot ni tema central de este texto. Lo cierto es que ninguna publicidad de celulares hará hincapié en este aspecto de desagradable contemplación. Por algun motivo no muy dificilmente concebible las publicidades de telefonía celular prefieren abordar temas felices como la interacción entre las personas, el intercambio y la comunidad. Prima en toda la parafernalia publicitaria como nucleo temático la conectividad. Es necesario no confundir conexión con comunicación, conceptos que suelen mezclarse impunemente en el texto publicitario. La conexión implica un mero contacto entre los dos polos fundamentales para cualquier situación comunicacional: el emisor y el receptor. Estableciendio la equivalencia de conexión con contacto, este último no es mas que uno de los seis factores constitutivos de la comunicación según el esquema del lingüista ruso, Roman Jakobson (los otros factores son el emisor, el receptor, el mensaje, el canal y el código) Entonces, siendo el tema central la conectividad que es una condición necesaria pero no suficiente para la comunicación podemos ver cómo el discurso publicitario nos habla de lo posible, de lo potencial, presenta un espectáculo sobre la expanción de las capacidades del hombre con la intervención de la tecnología en pos de alcanzar una sociedad más amena, donde todo es más sencillo y las personas interactuan asiduamente, se relacionan y hasta son felices.

La realidad dista mucho de la hermosa utopía del mercado. Lejos de garantizar una comunidad de personas felices el teléfono celular llega para insertarse de manera similar a la descripta por Cortázar para el reloj. Esta apreciación parece condensarse en cuatro puntos: 1- El mantenimiento. En el caso del reloj consiste en darle cuerda, acción similar a la carga de batería constante que necesitan los teléfonos móviles y de la cual debemos estar pendientes. 2- La compulsión de uso. Si bien el celular posee reloj y puede aplicarse fácilmente la misma obsesión por la hora que Cortázar le atribuye, hay una antención obsesiva hacia el aparato en tanto medio de comunicación, y de entretenimiento. Basta con viajar en colectivo o en el subte o estar en cualquier aglomeración de personas para observar a un número notable de individuos con la vista pegada a la pantalla del teléfono, ya sea enviando mensajes, leyendo mensajes ya escritos, revisando la agenda, jugando a algún video juego, etc., etc., etc. 3- El miedo a la carencia. El miedo a ser desprovisto del reloj en calidad de posesión de valor se aplica también para el teléfono movil. Si consideramos también que el celular funciona como agenda, entretenimiento al parecer de carácter imprescindible y cordón umbilical de la comunicación (o mejor dicho del contacto) con nuestros familiares, amigos, y demás personas que nada tienen que ver con la masa amorfa de desconocidos que circulan la via pública, consideraremos cierto miedo a la carencia del mismo. La diferencia radica en que el reloj al que alude Cortázar parece ser de marca, caro y difícilmente reemplazable, cuando el celular es fácilmente acequible. El miedo apunta a la carencia total entonces y no a la pérdida esporádica. Muchas personas pierden su teléfono celular y lo reponen de inmediato sin experimentar ataques de pánico ni mucho menos; pero el hecho de que sea inconcebible desenvolverse sin un celular da cuenta del grado de dependencia y su consecuente precausión minuciosa de no perderlo. 4- La marca y el modelo. Hay muchas marcas de celulares, así como distintas empresas prestatarias de las líneas telefónicas. Todas generan adhesión y rechazo en los usuarios que parecen declararse siempre afines a tal o cual empresa. Si a esto sumamos los muy variados modelos de aparatos y sus funciones, veremos que hay bastantes inconsistencias y posturas en la cultura celular, todas declaraciones ficticias de identidad y elección. En el mundo de las marcas, ya se han dicho bastantes cosas sobre el usual recurso de la publicidad de presentar sus productos como símbolos de estilos de vida y pertenencia socio/cultural. El diseño de los aparatos puede suscitar simpatías y disgustos, por lo que es un factor determinante para su elección y uso. No sólo apunta a la practicidad (hacer teléfonos casa vez más pequeños es ciertamente más práctico) sino a una correspondencia estilística con el gusto del usuario.

El teléfono celular se circunscribe a la tendencia burguesa de la previsión y el control, que reduce al mínimo posibles las contingencias del azar. Implica un contacto irrestricto con las personas deseadas. Se puede estar seguro que daremos con nuestro pretendido interlocutor estando este en practicamente cualquier sitio, en cualquier momento y sin tener forzosamente que hablar con nadie más que pueda atender el teléfono. Esto explica por qué se efectuan llamados a teléfonos celulares aún a sabiendas de que la persona a contactar se encuentra en su casa. El mensaje de texto, una de las funciones más importantes del artefacto, favorece a la transmición rápida de mensajes, a bajo costo y prescindiendo de la simultaneidad requerida para la comunicación telefónica. Además al disponer de juegos y alguno de ellos de reproductores de música, son una perfecta distracción del mundo que nos rodea, usualmente empleada en escenarios tan acostumbrados como el transporte público, de modo que, insertos en un espacio público con todas las posibilidades imprevisibles que esto supone, nos sumergimos en nuestro espacio simbólico privado, lo conocido, la abstracción a través de nuestra preciada posesión.

Si volvemos al discurso publiciario notaremos pues el desfasaje entre la pretendida comunidad conectada y el mundo real donde el celular implica una conexión directa con aquellos a quienes ya conocemos y forman parte de estos espacios simbólicos privados. Lo azaroso e impredecible de lo público se subordina a la previsión racional de lo privado. El teléfono celular como instrumento para la fraternización demuestra ser una ficción del mercado, su practicidad a nivel masivo es harto sobrevalorada y su correspondencia con cualquier intento de liberación del individuo es una mentira descarada.

Finalmente para calmar los enojos de cualquier lector indignado, quiero dejar en claro que no le atribuyo al fenómeno de la telefonía movil la falta de comunicación entre las personas ni su abstención de participar en los espacios públicos con intercambios fructíferos de nuestras experiencias de vida. Simplemente quiero señalar la falsedad del discurso benévolo que nos lo ofrece (con la sola finalidad, digan lo que digan, de que lo compremos), y ante todo poner en manifiesto como se corresponde con una tendencia tradicional de nuestra cultura occidental burguesa hacia la privatización de los espacios simbólicos, de las relaciones interpersonales y de la comunicación. Lo que quiero decir es que en la supuesta era de las comunicaciones, lo que en verdad tenemos es un exceso innecesario de contacto estéril, fomentado por el más exacervado consumismo. La dependencia se consolida a través del juego en el que todos (o la mayoría) participamos sin reflexión, y pagamos por jugar. La inclusión, al fin y al cabo, es uno de los fundamentos antológicos del mercado. En el fenómeno de la telefonía celular, donde la correspondencia con necesidades legítimas es discutible, se impone el deseo no reconocido de pertenencia, de estar conectado, sin necesariamente nada qué decir.

23-dic-2007

Post Navideño


Mañana es Navidad. Quería escribir algo re sagaz y humorístico al respecto, pero después de varios intentos, de escribir y borrar, escribir y borrar, llegué a la conclusión de que no tengo una mierda que decir que no se haya dicho y que por lo tanto no me genere una paja tremenda.

Así que mis mejores deseos para todos. Que en el arbol los espere ese regalo que tanto querían junto al par de medias que regala siempre esa tia medio boluda sin imaginación. Que la sidra abunde y que sea expelida por sus cuerpos con la llegada del sol, en el patio de la casa de algun desconocido a cuya fiesta cayeron de garron por el amigo del amigo del amigo periódico.

Que los fuegos artificiales no les exploten en la cara, ni se quemen los dedos. Que no se les muera la abuela mientras charlan sobre Patinando por un Sueño, sobre como a Macri no lo van a dejar gobernar y sobre no se cuantas payasadas mas. Que la comida este rica.

Ah, y no se olviden de Jesus. A él le debemos todo esto tan maravilloso. Bueno, a él y al capitalismo. Entonces, gracias Jesus por nacer, gracias al capitalismo por hacer de esta fecha la mejor campaña publicitaria de todos sus valores materialistas, y gracias a Perón por el aguinaldo.

Merri Crismas

16-dic-2007

Pajas y cuelgues

De todas las expresiones que son "re-desta epoca" mi preferida creo que es "colgué", o sus derivados como "fulano es un colgado" o "tenía un tremendo cuelgue". Interesante manera de catalogar un estado de suspensión de cualquier tipo de atención hacia lo que ocurre en el mundo, el cuelgue es un momento donde el tiempo parece detenerse ya que ni siquiera nos percatamos de nuestro propio cuelgue durante el lapso en que dura. Solamente podemos decir "colgué" una vez recuperada la atención habitual, que nos lleva a reconocer como un momento de abstracción nuestro estado recientemente concluido.
Lo que más me gusta de la expresión "colgué" es su caracter justificativo. Es parte de la idiosincracia de nosotros, los jovenes re-desta epoca, que cualquier explicación referida a una llegada tarde o a la no ejecución de alguna tarea "x" puede resumirse en la simple expresión, un subterfugio para la irresponsabilidad, la irregularidad práctica o la mera paja constante en la que uno vive. Por ende, el colgar es correlativo al pajearse, en el sentido en que pajearse, en su sentido figurado, implica la inacción pura. Aún así, lo interesante de la expresión figurada "pajearse" es cierto tinte moralista que señala algun placer vicioso obtenido por el hecho de no hacer absolutamente nada, el cual es reprobado desde el primer momento en que se dice "que pajero que sos". Así, pajearse y colgar son, en nuestra existencia re-desta epoca, instancias correlativas del devenir del joven común, que entre tanta televisión, internet, mp3, celular y la mar en coche vive colgando y pajeandose, pajeandose y colgando.

13-dic-2007

Salió la primera! Mauricio, no te duermas!!


Sale la primera! Bueno, si es que es la primera. Al menos es la primera manifestación que veo desde la asunción de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno.
La noticia la pueden googlear o buscarla en el diario, no me dedico al periodismo independiente; voy a asumir que todos saben qué paso. El día de hoy, se congregaron en la plaza de mayo agrupaciones gremiales y piqueteras llevando a la nueva presidenta, la Reina Cris, sus clásicas y en mi opinión legítimas reivindicaciones laborales. Ya saben, aumento de planes sociales, de salarios, terminar con la precarización del trabajo, etc, etc, etc.
Lo que me interesa del asunto, como buen anti-macrista que soy, es ir documentando (en la medida de lo posible), cada manifestación llevada a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como prueba contundente de que nuestro flamante jefe comunal no puede ni por asomo hacer cumplir esa ley, decreto o capricho que sostiene la obligatoriedad de un permiso para manifestase de parte del gobierno. Vamos, muchachos, Microcentro a las dos de la tarde, ahi no había ningún permiso, ¿dónde estabas Mauri?
Cualquiera que este interesado en cooperar con esta causa será bien recibido en el rebaño. Toda marcha, piquete, o lo que sea que implique el corte de una calle y lo que Infobae siempre cataloga como "caos vehicular", sabiendo que no está amparada por el gobierno, es una prueba más de la demagogia de nuestro facho bostero más popular.
Obviamente el tema de las manifestaciones no es más que una pequeña parte. Veremos, con el paso de los meses, como se derrumba toda esa casita de naipes que es el macrismo como ya vino anticipando previamente a su asunción con los papelones de ciertos funcionarios designados que o por hablar de más o por paticipar en seminarios sobre "el terrorismo en los años ´70" (latiguillo común de aquel que justifica el genocidio de estado efectuado por las juntas militares en el último proceso) fueron volados del plantel. Lógicamente, una manifestación iba a ser la primer muestra de incompetencia debido a lo caldeado que está el escenario político con la asunción del nuevo Gobierno Nacional, y eso era lo que muchos opositores al Bostero Namber Uan estabamos esperando ver: que pasaba en la primer marcha y/o piquete. ¿Qué pasó? Absolutamente nada. Típico.
Hay que ver que hace Macri, o mejor dicho, sus habilidosos asesores, para hacerlo zafar de esa. Es una paradoja muy jodida, porque ante una manifestación o los cagas a palos con comandos o los dejas hinchar las pelotas. En cualquier caso perdés, porque si le prometiste a las señoras que baldean la vereda (que a la hora de votar son como el 60% de la población) que vas a sacar cagando a los negros de mierda que cortan la calle sin permiso, quedas como el orto. Ahora, si salen en el noticiero las imágenes de camiones hidrantes y la policía montada apaleando encapuchados se arma quilombo tambien (todos dicen querer palos y matenlos, si son unos negros de mierda, pero cuando ven a los policías en acción, ahí se dan cuenta que ni da). ¿Cómo salir de esa encrucijada? Bueno, mi humilde opinión es que ya de por sí el macrismo se viene atajando mucho con eso de las "obligaciones ciudadanas". Lo escucharon ya, no? Macri dijo "el siglo XX fue el siglo de los derechos humanos; el siglo XXI deberá ser el siglo de las obligaciones ciudadanas". Primero que nada, no sé de que mierda de derechos humanos se habrá tratado el siglo XX con los nazis, los stalinistas, los fascistas, dos guerras mundiales, la cortina de hierro, vietnam, la guerra del golfo, y para ser más locales, los trabajadores apaleados durante el gobierno de Yrigoyen en la semana trágica, la decada infame, el pacto Roca-Runciman, La Revolución Libertadora, noches de bastones largos, lápices y la mar en coche, los colorados y los azules cagandose a tiros en la calle, años de dictadura militar y genocidio de estado, años de faude electoral, los desaparecidos, las privatizaciones de empresas estatales y medios de comunicación y toda esa mierda que tan bien desembocó en el famoso argentinazo. Pero en fin, para Macri el siglo XX fue el siglo de los derechos humanos, y a eso le contrapone estas obligaciones ciudadanas. Pensamiento binario de pelotudo, claro, si hay derechos debe haber obligaciones. Masomenos es un "bueno bueno, ya esta muy lindo los derechos humanos, ahora humanos cumplan, hagan algo, en calidad de ciudadanos tienen la obligacion de respetar la ley, y si esa ley atenta contra los derechos humanos, bueno, se joden, porque el siglo de los derechos humanos ya fue, así que si hacen un piquete en la 9 de Julio, bueno, cagarlos a palos no los vamos a cagar a palos porque se nos arma peor que a Ibarra en Cromañon, pero vamos a salir en el programa de Marecelo Bonelli y el otro, que son periodistas gro-ssi-si-mos, a decirles a las señoras que baldean la vereda, el 60% de la población, que ustedes, sí, ustedes negritos irrespetuosos no cumplen sus obligaciones ciudadanas, así que no jodan que ya están advertidos, que nadie venga a decirnos que es culpa nuestra porque nosotros somos LA GESTIÓN, el equipo más PRO y más lindo de la vida"

Si Macri llega a ser presidente como muchos dicen querer, juro que me voy de este país y vuelvo con muchas bombas.

10-dic-2007

Sobre lo de hoy



Hoy asumió al poder Crístina Fernández de Kirchner, la esposa de quién hasta hace algunas horas era el presidente de la nación, Nestor Kirchner. Más allá de cuestiones políticas e ideológicas quiero hacer hincapié en cosas que me han molestado hoy con respecto a la transición del poder, su correspondiente ceremonia y cierta cobertura mediática.
Aclaro que no soy Kirchnerista y realmente no la voté. Pero a diferencia de muchos que aclaman lo mismo, yo no prefiero a la Carrió así que no estoy resintiéndome pensando "yo la vote a la gorda, la gorda es la solución, la gorda es lo que este país necesita" Todo eso es pura mierda, y no me importa demasiado.
Yo laburo a metros de plaza de mayo, así que estuve en el medio del malambo esta tarde. Lidiar con los brotes fascistoides de ciertos compañeros ignorantes es algo que me rompe bastante las pelotas. No faltaron comentarios despectivos referidos a las personas que circulaban por Av. de Mayo con rumbo a la plaza llevando bombos y pancartas. Por supuesto, todos negritos cabeza, monos incultos que si no te avivas te chorean el mp3 o el celular.
Bajo en el ascensor con una de mis jefas (bah, es una superior sin duda porque no atiende el telefono y se la ve muy poco por el call) que me dice "ay, vas a salir?" y yo "y... tengo qué"; "cuida la mochila, no saqués el celular" me dice. No pude evitar cierto sentimiento de simpatía por su preocupación pseudomaternal proyectada hacia uno de sus anónimos subordinados, pero al fin y al cabo salgo a la calle pensando "la gente no puede ser tan mierda".
Considero que el espectáculo músical fue una payasada de la cual hay que lamentarse, sobre todo por la participación de Mercedes Sosa y Santaolalla, que junto con otros musicos ausentes en el evento tal y como León Gieco, o figuras políticas como las Madres de Plaza de Mayo, forman parte del repertorio de símbolos que el Kirchnerismo muy habilmente supo apropiarse para construir su legitimidad política diferenciandose del proceso militar y el menemismo.
Finalmente estoy harto del bombo de Cristina, la "primer mujer presidenta constitucionalmente". Estela Martinez fue presidenta constitucionalmente también porque cuando un presidente muere asume el vice, y ella era vice. Ahora que si la novedad pasa porque una mujer supo despertar las simpatías del pueblo, eso lo hizo muchos años antes Evita, que no se postulaba para presidenta pero en cuanto al arraigo en el pueblo viene siendo mas o menos lo mismo, así que no me jodan. Cristina es una mujer, sí, no es para tanto; me da por las pelotas ver a las viejas de mierda diciendo "oh que bueno, las mujeres, nos toca a nosotras blablabla". Por favor, yo soy mas feminista que muchas mujeres, y creo que esa distinción es totalmente funcional a la degradación de la mujer. Superenlo, gente.
Bueno, perdón por esta vomitada, pero no podía expresarme de forma ordenada. Y de Macri no quiero hablar, es un inepto y ya se van a dar cuenta todos del error que cometieron.

Sobre la Comunicación Social (algunas reflexiones)


La primera vez que elegí estudiar comunicación (porque es una decisión que se debe tomar varias veces) fue a los diecisiete años, cuando quería ser publicista y vi en la carrera una simple alternativa gratuita a las costosas facultades privadas. Sin detenerme a reparar en la palabra “comunicación” y mucho menos en la palabra “ciencias”, tomé esa decisión que al cabo de unos años se vería justificada por circunstancias y motivaciones totalmente distintas.

Del lado del lugar común que pesa sobre nuestros estudios, veía a la comunicación como una suerte de sinónimo de los grandes multimedios, sin darme cuenta de lo insuficiente, y hasta a veces errada, era esta concepción. Muchas veces, el sentido común nos lleva a pensar que los fenómenos comunicacionales sólo poseen relevancia según su grado de masividad, y aunque pareciera hasta obvio para el más obtuso que la comunicación existe en todas partes, ignoramos su verdadera importancia.

¿Qué es la comunicación? Podría decirse que la comunicación es todo proceso o acto de “puesta en común” de sentido. Si bien esta definición es vaga y requiere de ciertas explicaciones mas detalladas, creo que ofrece un buen primer acercamiento. Como seres “civilizados” (con todas las ambigüedades que tal término acarrea), nos relacionamos con nuestros pares a través de intercambios discursivos. Estos no son únicamente verbales, sino que comprenden una multiplicidad de soportes. Comunicamos cuando hablamos, sí, pero también lo hacemos con nuestros gestos, nuestra forma de vestir, de actuar y de movernos. A su vez estamos recibiendo mensajes todo el tiempo, no sólo al relacionarnos con otras personas sino con nuestro propio entorno. Todo comunica, puesto que todo lo que está al alcance de nuestra percepción crea en nuestra mente conocimientos suplementarios: ver un cielo nublado no es sólo la mera visión de una aglomeración de vapor de tono grisáceo flotando a grandes distancias sobre nosotros, sino que es a su vez un indicio de que pronto puede estar por llover. Al mismo tiempo, disponemos del lenguaje para poder reconocer esa espontánea configuración de imágenes como la manifestación de una condición general (los cambios del clima y sus consecuencias) y transmitir la experiencia a otras personas que no la hayan presenciado en el mismo tiempo y lugar que uno. Al decirle a este otro “afuera esta nublado”, puedo transmitir a través de una serie de sonidos codificados mi propia experiencia a la mente de quien me escucha, que si bien no ha percibido lo mismo, desde su experiencia, posee ahora un conocimiento similar.

Esto que parece muy obvio para cualquiera, adquiere otras dimensiones cuando atendemos situaciones más complejas, como aquellas que involucran a grandes cantidades de personas, medios masivos de comunicación o acontecimientos de más dificultosa comprobación empírica. No obstante el ejemplo sirve para dar cuenta de la importancia de la comunicación en los procesos de interacción social y en la creación de espacios en común, que a grandes escalas reconocemos como dimensiones culturales. De ahí que la comunicación no sea nunca algo neutral ni meramente utilitario. Sería muy ingenuo entenderla como una simple herramienta para transmitir información. Debemos pensarla como una presencia constante que nos rodea y de la cual dependemos para relacionarnos con el mundo. Si tomamos al lenguaje por ejemplo veremos que no es un sistema de funciones que podamos subordinar a nuestros caprichos. No solamente nos relacionamos con los demás por medio del lenguaje, sino que pensamos a través de él. Es imposible pensar más allá de las palabras. De algún modo la comunicación verbal empieza y termina en la interacción con uno mismo.

Entonces, y en base a todo lo que se dijo anteriormente, podemos decir que cualquier intención o búsqueda de organización social requiere efectivamente de lo que podríamos llamar “estrategias comunicacionales”.

Podemos, para el caso, definir a una estrategia comunicacional como un planeamiento sobre qué tipos de recursos se habrá de utilizar para la puesta en común de determinadas ideas y experiencias entre personas con un objetivo en común. De ahí que reconozcamos la importancia de las estrategias comunicacionales en la política, cosa que el observador común puede evidenciar más fuertemente en los días de campaña electoral.


Comunicación Interpersonal, Masiva y Comunitaria


Existen distintos tipos de comunicación. Principalmente tenemos la comunicación interpersonal o “cara a cara” que comprende un intercambio de sentido entre personas que interactúan en un mismo tiempo y espacio de forma directa.

Una concepción simplista del asunto plantea que por oposición al primer modelo tenemos un segundo esquema que es el de la muy conocida “comunicación masiva”. Esta comprende relaciones discursivas mediadas a través de soportes técnicos que en su uso social se han dado de llamar medios masivos de comunicación. La televisión, la radio, los periódicos y el cine son ejemplos clásicos de medios masivos. En este modelo encontramos a una instancia de emisión de mensajes (las personas u entidades que se valen de estos dispositivos para emitir sus discursos) y varias instancias de recepción, dispersas en amplios territorios que pueden “leer” estos mensajes en tiempos y lugares distintos con bajas o nulas posibilidades de respuesta que garantice una bilateralidad de los polos de emisión y recepción de los mensajes.

Efectivamente esto ocurre, pero sería un error plantear que la comunicación sólo puede explicarse dentro de estos dos modelos, en cuanto a sus usos sociales. Entre tantas zonas grises que los grandes reduccionismos de esta clase han dejado sin abordar, podríamos encontrar a la comunicación comunitaria. Esta alberga ciertas similitudes con ambos modelos mencionados anteriormente. Por un lado, como la comunicación masiva, comprende formas de interacción entre amplios grupos de personas (de ahí que sea “comunitaria”) en distintos momentos y espacios de recepción. Por otro lado, debe alentar la capacidad de participación y de respuesta para que la recepción no sea necesariamente pasiva como la que generan los medios masivos, y así incentivar a una capacidad de retroalimentación mas cercana (aunque dudosamente igualable por limitaciones físicas) a la que encontramos en la comunicación interpersonal.

Podríamos decir, brevemente, que la comunicación comunitaria debe plantear espacios para la circulación de mensajes y de sentido que abarquen a un amplio sector de personas agrupada por la puesta en común de objetivos y deseos. Para ello, bien puede valerse de dispositivos de uso generalmente masivo como la radio o la televisión. Su ser comunitario radica en servir a una comunidad donde todos sus miembros puedan acceder al medio y ser participes de esta expresión de su imaginario e idiosincrasia.

Quizás este modelo sea el más adecuado para la creación de espacios desde dónde pensar lo social, compartiendo experiencias ciudadanas y reflexiones que no sólo sirvan para afianzar nuestros vínculos, sino para una consecuente formación de identidades culturales y políticas.

La insuficiencia de la comunicación masiva está muy vinculada a la democracia representativa, en la que la acción política de un ciudadano promedio parece verse reducida como por arte de magia a su sencilla participación en los sufragios. Entre este ciudadano degradado a mero votante y la “clase política” parecieran existir años luz de distancia. La política se concibe como un mundo aparte, superpuesto al mundo real del trabajo y el ocio. La única iniciativa política permitida al ciudadano común por las contingencias de nuestro sistema político (lo cual en resonancia con lo que venimos diciendo equivale a decir político/comunicacional) es elegir un candidato una vez cada tanto y expresar su adhesión a través de un sobre. Por supuesto que entre medio existe la discusión y el debate alrededor de diversos temas dispuestos por los medios masivos, pero he aquí otro problema que difícilmente podamos separar del primero. La distancia del votante con el mundo de la política parece ser exactamente igual a la del espectador con el mundo de los medios de comunicación. Por otro lado, quienes manejan los medios y aquellos que detentan cargos directivos en la política mantienen a veces vínculos mucho mas estrechos, de modo tal que las personas comunes (“la gente” como le dicen a veces) se encuentran muy lejanas a un núcleo político/comunicacional al cual no tienen acceso directo. Su capacidad de pensar lo social y de pensarse como actores políticos esta sometida a la agenda que imponen los grandes multimedios y la capacidad de discusión esta inhibida por el modo en que un centro monolítico - que es el propio medio masivo - dispone los temas a tratar, coarta la posibilidad de replica y separa a las personas (reducidas a audiencia) a través de los actos de recepción privada que la propia comunicación masiva impone (es decir, encerrados en nuestras casas en grupos reducidos de personas de escasa participación política y casi como un acto de distensión de la vida cotidiana). De esta manera el diálogo, que es un motor fundamental de la acción política, se deteriora. Dialogamos más con el medio que con las personas, pero el medio en nuestro espacio de consumo no es más que un aparato que no puede ni vernos ni escucharnos. Por tanto no dialogamos con nadie y consecuentemente nos despolitizamos.

Por todo esto, creo de vital importancia la emergencia de medios comunitarios al servicio de la interacción social y de la puesta en común de nuestras experiencias, opiniones y deseos. Es fundamental para toda concreción de una verdadera democracia participativa (por oposición a la democracia representativa) el despliegue de estrategias comunicacionales tendientes a la politización de los grandes sectores sociales, tarea que solo puede realizarse a través de la accesibilidad de los flujos de información. En otras palabras, ninguna sociedad puede funcionar adecuadamente si no se comprende a la comunicación como un derecho y la correlativa obligación del Estado de garantizar las condiciones materiales para que pueda llevarse a cabo en su máxima potencia.

12-nov-2007

Sobre nosotros (y los médicos laborales)

"Yo ya los conozco a ustedes", me dice la doctora con una sonrisa de suficiencia mientras me pide que me recueste en la camilla y le explique acerca de los dolores que me impiden, supuestamente, continuar mi jornada de trabajo. Ella ya nos conoce a nosotros, pienso yo. No es nada grave, unos retocijones en la panza, nada más, aunque cuando me agarran me duele bastante. El primero me agarró en el ascensor del edificio donde está el callcenter. Mi supervisora y algunos compañeros me dejaron bien en claro que mi aspecto denotaba cierto malestar. Me senté a trabajar igual. Una llamada, mujer con la línea bloqueada, mire señora tiene facturas pendientes, su saldo es sesenta pesos con setenta centavos, vaya a rapipago e imprima su factura, gracias a usted por comunicarse con nosotros. Silencio, pausa, tranquilidad. Vuelvo a la antesala del dolor intestinal que habrá de presentarse nuevamente. Segunda y última llamada, señora canceló el servicio B pero recibe la factura igual, cuando lo tuvo muy pocos días. No, mire señora que esa factura es por su servicio A. Ahhh, servicio A, tenes razón che, bueno disculpa la molestia. No, no es nada. Retorcijon! Al cabo de unos minutos heme ahí esperando en una sala tan deprimente como las que caracterizan a los hóspitales, consultorios medicos y demás espacios del universo clínico. Una compañera ya estaba esperando de antes. Comienza el clásico intercambio de experiencias de la explotación, típico de los trabajadoes disconformes, que por disconformes, claro, fingen malestares para irse a sus casas sin mover un sólo dedo. Nosotros, que tal? La doctora que espera tras la puerta ya nos conoce.
Heme aquí en mi casa, escribiendo estas líneas, con el día justificado en una especie de acto de caridad de la susodicha profesional que por algún motivo que desconozco tiene que hacer juicios de valor sobre la veracidad de mis testimonios. Salí de ahí sintiéndome un niño. Que mal que estuve... pero, sí me duele el estómago. Sí tengo retocijones. Ella ya nos conoce a nosotros, y ahí, justo ahí cuando le pido ochenta al conductor del 67, pienso "nosotros quiénes?"

02-nov-2007

Sobre la escasez de monedas en Baires

Escena conocida: uno va al kiosco a comprar lo que sea, pela el billete de diez pesos y el kiosquero dispara la pregunta: ¿no tenés "x" centavos? A que les pasó ya. ¿Qué carajo pasa que no hay monedas? No-hay-mo-ne-das. Anoche me tomo un taxi desde Colegiales hasta mi casa y apenas subo al coche puedo apreciar toda una parafernalia de carteles tanto en castellano como en inglés advirtiéndolo, no hay monedas. El viaje salió 9,30 y a la hora de pagar ya me la vi venir. Yo, comprensivo y con ganas de irme a dormir digo "todo bien, cobrame diez que yo entiendo".
Ayer un kiosquero me regaló una cajita de fósforos porque no tenia cambio para darme y fue un "tomá, llevátela" Un copado el tipo, la cagada es que yo quería cambio así que me tuve que ir hasta otro kiosco. Todo lo contrario, el que está a dos cuadras de mi casa, ese que me queda tan cerca y tan cómodo, siempre con ese aire de mala onda se niega a venderme el atado de Phillip Morris que yo tanto quería por no tener yo diez centavos. No me gusta discutir, pero tengo entendido que por ley si no tenes cambio cobrás menos. Además, ¿que clase de precio ridículo es ese? Tres pesos con diez centavos un atado de cigarrillos. ¿No se puede cobrar simplemente tres fuckin´pesos? Quizás esto sea parte del gran complot contra los fumadores en la capital. Que les cueste más comprar sus cilindros canserígenos, no sólo aumentando los precios al nivel que son una locura sino tambien haciendo hiper-archijodida la transacción monetaria. No les basta con no dejarnos fumar en los lugares cerrados (o en el mejor de los casos encerrándonos en los sectores para fumadores de los nuevos bares que son prácticamente peceras donde tratan de que nos matemos entre todos con la intoxicación concentrada), también hay que recontra jodernos la vida para comprarnos un puto paquete. Yo quisiera ver qué dicen los economistas de esto, sobre todo los que tando defienden la teoría subjetiva del valor (ya saben, esa que dice que la primer coca cola vale mas que la segunda porque al principio tengo más sed y por tanto la deseo más) Porque fenoménicamente hablando dos pesos en monedas valen, hoy, más que un billete celestito con la cara de Bartolomé Mitre impreso en él. La moneda vale más que el billete, o mejor dicho, es más codiciada. En fin, la cosa es que yo realmente no entiendo por qué escacean tanto las monedas. ¿Son acaso los artistas a la gorra de las estaciones de subte que las tienen todas encanutadas? ¿He aquí finalmente una sociedad que ha contribuido tanto al arte callejero que ahora no tiene más opción que deambular por la ciudad en busca de preciados círculos de cobre, mirando con envidia las fundas de los instrumentos de los músicos del subte? Muy raro todo.