Salió una nota en Clarín titulada "Quieren pohibir a los Simpsons". La propuesta fue realizada por un diputado justicialista indignado por una mención en la serie al General Perón. El último parrafo de la nota nos cuenta:Cuando el cantinero propone abolir la democracia, Lenny interviene con su comentario que se refiere a Perón como un "dictador" y a las desapariciones. Su amigo Carl remata: "Su esposa (la de Perón) era Madonna", en alusión a la comedia musical y superproducción hollywoodense "Evita", en la que la cantante personificaba a Eva Perón. El capítulo no menciona a la Argentina.
Yo que soy muy bueno les dejo el videito de youtube para que lo vean por ustedes mismos. Primero verán que Clarín confunde a Lenny con Carl ("los blancos tienen nombres como Lenny y los negros tienen nombres como Carl") Pero lo triste va mas allá de eso. La pacatería de este país no tiene límites. Bueno, al menos la pacatería de este diputado que solo se podra traspolar a la jurisdicción nacional si esta propuesta es siquiera considerada por más de un minuto.
Si bien no entiendo qué clase de espectador norteamericano de los Simpsons pueda entender este chiste que requiere de medianos conocimientos de la historia argentina (pais que la mayoría de los yankees no saben ni ubicar en el mapa), el gag consiste claramente en una aberración histórica donde se mezcla a Perón con los desaparecidos que corresponden a momentos diferentes. Esa es la gracia precisamente. En el contexto de una charla sobre política entre los personajes, se exhibe su ignorancia para deslegitimar la seriedad de su conversación. O sea, ya hemos dado cuenta en este blog de como funcionan ciertos mecanismos del humor Simpsons, y este claramente se encuadra en el eterno "reirse del tonto." Bueno, Carl es un tonto por confundir a Perón con la dictadura militar y los desaparecidos y Lenny remata diciendo "además su esposa es Madonna" (chiste que no hacía falta explicar.) Ni hablar de lo rebuscado que resulta en una charla entre norteamericanos ignorantes hacer alusión a un gobierno sudamericano de mediados de los 40.
No creo que en Estados Unidos se haya entendido muy bien este chiste, pero no veo nada de malo en que esto llegue a nuestro país. Quizás caiga mal siendo que está en una serie norteamericana, y eso lo puedo aceptar medianamente, pero creo que los argentinos deberíamos de una buena vez adoptar un humor más absurdo y reirnos más de nosotros mismos.


