... más que nada el frío. No es sólo porque no soporto el calor, sino porque las bajas temperaturas traen toda una serie de rituales que me remiten a los momentos que yo mas he disfrutado.Creo que el año empieza realmente en Abril. Todo lo anterior (incluso mi cumpleaños) es un prólogo a veces hasta innecesario.
Y sí, ya sé que en esas épocas retomamos los estudios, las rutinas, y todo eso. Creanme que a mí también me molestan esas cosas... cuando pasan. Ahora es distinto. Es una isla de calor en el año. Una isla de nada que hacer, o de buscar trabajo. De planear vacaciones y con suerte de ejecutarlas, pero todo eso es efímero.
Que vuelva el invierno. Que vuelva agosto. Que vuelvan los sacos y las bufandas. Los cigarrillos son más ricos cuando se prenden en la parada del colectivo en el viaje de vuelta de la facultad a mi casa. Conocer gente nueva es más grato en invierno. Es mucho más viable enamorarse en Julio que en Febrero.
Sí, claro, habrá que estudiar. Pero ese es el camino que elegimos. Sinceramente prefiero los textos a los mosquitos, la transpiración, y los movileros en la costa. Dios, nada peor que la televisión en verano.
Nota al pie: La excelentisima fotografía de mi mano entre mis dos vicios (la coca cola y el tabaco) fue tomada en una jornada noctámbula de estudio por mi amigo y colega Demian, cuyo blog recomiendo con creces.





